2016 04 23 08.15.41

Autoestima

Me gusta la visión transpersonal de observar con compasión y desapego los entresijos del ego, comprendiendo el propio programa con todas sus ramificaciones, así como entrenando la consciencia hacia la atención plena a cada momento en el que éste se manifiesta. Es decir, ejercitando la presencia ecuánime en todo instante.

El tener en cuenta una reprogramación, con la identificación de cualidades positivas y el refuerzo consiguiente para reprogramar un ego afligido, pero desde un enfoque transpersonal. Se trata de incrementar la atención sobre la propia persona, es el “darse cuenta” progresivo que subyace en el desarrollo Transpersonal. 
La apreciación de que las personas con mayor nivel de autoestima tienen mayor capacidad, incluso para el amor. Por el contrario las personas con bajo nivel de autoestima, no prestan atención a las necesidades personales y con frecuencia se humillan. El amor es la ausencia total de miedo, y en realidad, lo que experimentamos es nuestro propio estado de ánimo, proyectado sobre una pantalla a la que denominamos el mundo, que en realidad es el reflejo de nuestros propios pensamientos y sentimientos. Tenemos el poder de determinar lo que percibimos y lo que sentimos, por tal motivo al reentrenar nuestra mente, aprendemos a usar la imaginación de manera feliz. Los miedos y sentimientos de culpabilidad que venimos arrastrando en el pasado bloquean nuestra capacidad de dar y recibir amor en el presente.
La baja autoestima surge con la no aceptación de uno mismo que es lo mismo que no reconocer y admitir todas nuestras partes, tanto las deseables como las indeseables.
En general las personas con baja autoestima, puede decirse que han sido víctimas del rechazo de padres, maestros, hermanos, amigos…Casi todo viene de la infancia. Bien porque los padres están atrapados en sus propias dificultades que les impiden brindar calor, amor y aceptación primero a ellos mismos con lo cual, de rebote, a sus hijos… y también por tener expectativas altas.
Iremos viendo herramientas pero aquí va la película de Louise Hay que nos puede ir ayudando… cuando tengas un rato!
 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *